comidas en verano

En verano la salud llega comiendo

En verano, el calor y el cambio de hábitos en los días festivos también alteran nuestra forma de comer. Sin embargo, es precisamente en estas circunstancias cuando no debemos bajar la guardia y estar aún más vigilantes con respecto a la comida. Esta es la base sobre la que el Ministerio de Salud ha elaborado el folleto “Safe Food for a Healthy Summer” (Alimentos seguros para un verano saludable), un verdadero vademécum para comer bien mientras se viaja.

En particular, las sugerencias se refieren a las mejores maneras de elegir, almacenar y cocinar los alimentos. Consejos al alcance de todos, pero que es bueno recordar sobre todo en verano.

Dónde y cómo comprar

comidas en veranoDesconfíe siempre de los vendedores improvisados y de los canales de distribución no regulados para no correr el riesgo de consumir alimentos cuya cadena de suministro no esté controlada y certificada. Está bien confiar en el agricultor o pescador local, pero asegúrese de conocer el origen y la calidad de los productos vendidos.

En el mercado o en el supermercado, prestar atención al estado de conservación de los alimentos: comprobar siempre la fecha de caducidad y que el envase no esté dañado. En el caso de alimentos congelados, asegúrese de que se mantengan a la temperatura adecuada y se coloquen en mostradores especiales.

Cómo almacenar los alimentos

Por lo que respecta a los alimentos ultracongelados, no interrumpa la cadena de frío: nunca se deben descongelar y volver a congelar inmediatamente después. Así que cuando los compre, sea el último en hacerlo y use los sobres apropiados para transportarlos a casa lo más rápido posible. Tan pronto como vuelvas de tus compras, lo primero que tienes que hacer es poner los alimentos más perecederos en la nevera y el congelador, recordando que los alimentos en el congelador tienen un tiempo máximo de almacenamiento (de 2 a 6 meses). Las bebidas también deben almacenarse en el refrigerador o en lugares frescos y secos (sótanos o bajo las escaleras), nunca expuestos a la luz o al calor. Antes de volver a utilizar el congelador, que ha estado almacenado durante un año en la casa de vacaciones, límpielo a fondo, vacíalo y descongélelo.

Trate de comer los alimentos recién cocinados inmediatamente, pero si esto no es posible, deje que se enfríen antes de meterlos en la nevera y, para una mejor higiene y para evitar aumentar la carga bacteriana a la que están sometidos mientras permanecen al aire libre, cúbralos siempre con un plato o una película transparente. Mejor aún, usando los contenedores apropiados con tapas.

Cómo hornear y qué evitar comer

Si está planeando hacer un picnic al aire libre, es mejor preparar los platos primero y mantenerlos en la nevera (una vez que estén fríos) al menos 12 horas antes de la comida para no tener la necesidad de manipular los alimentos al aire libre aumentando el riesgo de infección bacteriana.

Para las barbacoas y las barbacoas al aire libre, recuerde siempre utilizar combustibles naturales como la leña sin resinas y cocinar los alimentos uniformemente, ya sea carne, pescado o verduras.

Lávese las manos bien y con frecuencia, especialmente si va a ir a la mesa, a cocinar o a manipular alimentos de cualquier manera.

En el extranjero, evite alimentos de riesgo tales como alimentos crudos o alimentos hechos con ingredientes de origen incierto, frutas sin pelar y verduras crudas. Preste especial atención al agua en los países en los que no está especialmente verificada y que, le recordamos, también puede estar presente en forma de hielo para refrescos.

Cuando vaya de excursión, nunca coma bayas, hierbas o frutas silvestres y nunca beba agua de las vías fluviales.